Blanco



viernes, 11 de junio de 2010

UNA MIRADA A LA LECHE (PARTE II)

COMPARATIVA LECHE ARTIFICIAL - LECHE MATERNA

PROTEÍNAS

La cantidad de proteínas de la leche de vaca es casi cuatro veces mayor que la de la leche materna. Pero la proporción de proteínas de la leche de cada especie está en relación directa con el peso final que alcanza en la edad adulta. Dado que la vaca termina alcanzando tres o cuatro veces el peso de un ser humano, una mayor proporción de proteínas parece muy adecuada para el ternero, pero no para el bebé.

Por otra parte, la proporción de proteínas de la leche de cada especie está directamente relacionada con la velocidad de crecimiento de sus individuos: A mayor velocidad de crecimiento, mayor proporción de proteínas. El bebé duplica su peso en seis meses, y el ternero lo duplica en cuarenta y siete días, momento en el que alcanza los 100 kilos.

La velocidad del crecimiento, por otra parte, no es un bien en sí mismo, sino que está relacionada con la longevidad de la especie: cuanto mayor es la velocidad de crecimiento, menos longeva es la especie. El bebé pertenece a una especie mucho más longeva que la vaca, y eso hace que su aumento de peso sea más lento.

HIDRATOS DE CARBONO

La cantidad de hidratos de carbono de la leche materna es más del doble que la de la leche de vaca. La glucosa es el principal nutriente del cerebro, por lo que una mayor proporción de hidratos de carbono es coherente con el hecho de que el cerebro del bebé es más grande y crece a mayor velocidad que el del ternero.

GRASAS

La cantidad de grasas es ligeramente superior en la leche materna. Pero lo más importante es el tipo de grasa presente en una y otra. La leche materna es muy rica en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, en comparación con la leche de vaca. La grasa de la leche de vaca, y especialmente si es de granja industrial, es casi toda saturada.

Los ácidos grasos poliinsaturados juegan un papel esencial en el desarrollo cerebral del bebé. La leche materna es el único alimento, exceptuando la onagra, la espirulina y la borraja, que contiene el ácido gammalinolénico. También tiene otros ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, de vital importancia en el desarrollo del cerebro y sistema nervioso del bebé. El aporte de estos nutrientes por la leche materna es importante, ya que el organismo del bebé no dispone todavía de las enzimas necesarias para elaborarlos a partir de los ácidos grasos insaturados.

El tipo de grasa contenida en la leche de cada especie guarda relación con el grado de desarrollo cerebral que alcanzan sus individuos. La diferencia entre la calidad de las grasas presentes en la leche de vaca y en la leche de la mujer está sin duda relacionada con el diferente grado de desarrollo que alcanzarán el cerebro del ternero y del bebé. Mientras que a los dos años el cerebro de un niño pesa aproximadamente 1,2 kilos (10% de su peso total), el cerebro de una vaca puede pesar unos 350 gramos (menos del 1% del peso total). Por tanto, el tipo de grasa contenida en la leche de vaca puede ser muy indicado para el exiguo crecimiento cerebral de la vaca, pero no para el desarrollo cerebral y nervioso del bebé.

La calidad de la grasa de la leche materna parece ser uno de los factores por el que los niños amamantados presentan unos índices de inteligencia superiores a los bebés que no lo han sido.

Por otra parte, el cuerpo de la madre lactante tiene inteligencia propia y regula la composición de la leche de acuerdo con las necesidades del lactante, en función de su edad e incluso del momento. Por ejemplo, la leche del final de la toma contiene más ácidos grasos poliinsaturados que la del principio, y la composición de la leche de las madres de bebés prematuros es más rica en estos elementos que la de las madres de bebés nacidos a término. Este es un motivo más para ofrecer a todos los bebés prematuros la posibilidad de ser incubados por su madre según el método canguro.

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