Blanco



lunes, 26 de septiembre de 2011

BASTA YA AL RECHAZO DE LA LACTANCIA MATERNA PROLONGADA (PARTE II)



Hemos tropezado con un artículo por internet del blog "Creciendo con Amor-Crianza con apego", escrito en el 2007, el cual no tiene ningún desperdicio, sobre la lactancia materna prolongada. A continuación transcribiremos lo más destacable:

El término “lactancia prolongada” se utiliza cuando el niño amamantado es mayor de 12 meses de edad. En este artículo, a dichos niños les llamamos “pequeños lactantes”.

Los pequeños lactantes se benefician NUTRICIONALMENTE:

“Aún mucho después del primer año de vida, la leche materna continúa proporcionando cantidades sustanciales de nutrientes clave, especialmente proteínas, grasas, y la mayor parte de las vitaminas”.
–Dewey, 2001

En el segundo año de vida (12 a 23 meses), 448 ml de leche materna proporcionan:

29% de requerimientos de energía
43% de requerimientos de proteína
36% de requerimientos de calcio
75% de requerimientos de vitamina A
76% de requerimientos de ácido fólico
94% de requerimientos de vitamina B12
60% de requerimientos de vitamina C
–Dewey, 2001

“El promedio estimado de tomas de leche en un periodo de 24 horas fue de 548g para el 97% de niños que fueron amamantados de 12 a 23 meses de edad, y 312 g para el 73% de niños amamantados de 24 a 36 meses de edad. Esto representa un promedio diario de ingestión de 41% y 23% de la ingesta diaria recomendada de vitamina A, respectivamente”.
–Persson 1998

Es común que se recomiende el destete para niños pequeños que ya comen algunos sólidos. Sin embargo, esta recomendación no está sustentada en investigación alguna. De acuerdo con Sally Kneidel en “Nursing Beyond One Year” (New Beginnings, Vol. 6 No. 4, July-August 1990, pp. 99-103.):
“Algunos médicos pueden sentir que la lactancia interferirá con el apetito del niño hacia otras comidas. No obstante, no hay documentación que indique que los alimentos suplementarios son rechazados más frecuentemente por los niños amamantados que por los ya destetados. De hecho, la gran parte de los investigadores en países del Tercer Mundo, donde el apetito de un niño pequeño desnutrido puede ser de importancia crítica, recomiendan la lactancia prolongada aún para los casos más severos de desnutrición. (Briend et al, 1988; Rhode, 1988; Shattock and Stephens, 1975; Whitehead, 1985). La mayoría sugieren ayudar al niño amamantado no con el destete, sino suplementando la dieta de la madre para mejorar la calidad nutricional de su leche (Ahn and MacLean, 1980; Jelliffe and Jelliffe, 1978), y ofreciendo al niño comidas más variadas y agradables al paladar para mejorar su apetito (Rohde, 1988; Tangermann, 1988; Underwood, 1985).”

Los pequeños lactantes se ENFERMAN MENOS:

“Anticuerpos son abundantes en la leche humana durante toda la lactancia” (Nutrition During Lactation 1991; p. 134). De hecho, algunos de los factores inmunológicos en la leche materna aumentan en concentración durante el segundo año y también durante el proceso de destete. (Goldman 1983, Goldman & Goldblum 1983, Institute of Medicine 1991).
Según la Organización Mundial de la Salud (www.who.int/inf-fs/en/fact178.html) “un aumento moderado en las tasas de lactancia materna podría prevenir hasta un 10% de las muertes de niños menores de 5 años: El amamantar tiene un papel esencial, y a veces subestimado, en el tratamiento y prevención de enfermedades infantiles”.

Se ha encontrado que los niños que aún son amamantados entre las edades de 16 y 30 meses, tienen menos enfermedades, y de más corta duración, que los que no son amamantados (Gulick 1986).
La Academia Americana de Médicos de la Familia indica:

“Si el niño es menor de dos años de edad, está expuesto a un mayor riesgo de contraer enfermedades si es destetado” (AAFP 2001).


Los pequeños lactantes tienen MENOS ALERGIAS:

Muchos estudios han mostrado que una de las mejores maneras de prevenir alergias y asma es el amamantar de forma exclusiva durante al menos seis meses y continuar amamantando a largo plazo. La leche materna puede ayudar a prevenir alergias al reducir exposición a posibles alérgenos (entre más tarde sea expuesto el bebé a ellos, es menos probable que se presente una reacción alérgica), acelerar la maduración de la barrera intestinal protectora del bebé, recubrir el intestino y proporcionar una barrera contra potenciales moléculas alergénicas, proporcionar propiedades anti-inflamatorias que reducen el riesgo de infecciones (las cuales pueden actuar como disparadores de alergias).

Los pequeños lactantes son INTELIGENTES:

Extensas investigaciones sobre la relación entre la lactancia materna y los logros cognoscitivos (nivel de coeficiente intelectual, calificaciones escolares), han mostrado las mayores ganancias en los niños que durante más tiempo fueron amamantados.

Los pequeños lactantes son SOCIALMENTE BIEN ADAPTADOS:

De acuerdo con Sally Kneidel en “Nursing Beyond One Year” (New Beginnings, Vol. 6 No. 4, July-August 1990, pp. 99-103):
Reportes de investigaciones sobre los aspectos psicológicos de la lactancia son muy escasos. Un estudio que lidiaba específicamente con bebés amamantados durante más de un año mostró un vínculo significativo entre la duración de la lactancia y las “calificaciones” dadas por las madres y los maestros de niños de seis a ocho años de edad (Ferguson et al, 1987). En las palabras de los investigadores, “Hay tendencias estadísticamente significativas que demuestran la disminución en las puntuaciones de desórdenes de conducta cuando la duración de la lactancia se prolonga.”
El amamantar durante y después de la infancia ayuda a los bebés y a los niños pequeños a hacer una transición gradual hacia la niñez plena. La lactancia materna es una manera cálida y amorosa de cubrir las necesidades de los niños pequeños. Les ayuda a calmar las frustraciones, golpes y heridas, y el estrés diario de la niñez temprana.

El cubrir las necesidades de dependencia de un niño, de acuerdo con su horario personal y único, es la clave para ayudar a ese niño a alcanzar su independencia. Los niños que logran independencia a su propio ritmo, son más seguros en dicha independencia que los niños que fueron forzados a independizarse prematuramente.

Los pequeños lactantes son NORMALES:

Un Secretario de Salud de Estados Unidos ha declarado que es un bebé afortunado el que continúa amamantando hasta los dos años de edad. (Novello 1990)
La Organización Mundial de la Salud pone énfasis en la importancia de amamantar hasta los dos años de vida y más (WHO 1992, WHO 2002).
Investigaciones científicas hechas por un profesor de Texas A&M, muestran que nuestros hijos están diseñados para esperar ser amamantados entre 2.5 y 7 años (Dettwyler 1995).




Aunque desde el año que se publicó este artículo ha habido más estudios que avalan los beneficios de una lactancia materna prolongada, hemos querido dejar claro que todos los prejuicios son únicamente SOCIALES, pues no tienen ningún fundamento científico y no se ha demostrado que sea perjudicial; aunque así se piense popularmente.



Según mi opinión personal, es cuestión de lógica: si destetamos a los niños para seguir dándoles leche, pero de fórmula o de vaca, o cualquier otra, ¿ganamos algo? ¿pensamos que así estarán mejor alimentados o mejor inmunizados? Yo lo tengo claro, para darle a mis hijos una leche de peor calidad y encima gastarme dinero, prefiero no desperdiciar mi leche, que es la mejor y más óptima para ellos, nutricional y psicológicamente, porque mis circunstancias personales me lo permiten.


Otra cosa será cuando ellos mismos decidan dejar de tomarla... ¿No os parece?

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