
El dar de mamar inactiva la respuesta de estrés de la madre; su amígdala segrega menos hormona liberadora de corticotropina; la prolactina también da tranquilidad. El estado de la mente mientras da de mamar le proporciona más capacidades para calmar al bebé y mantener su estrés bajo control.
El amamantamiento invade al recién nacido de sensaciones extraordinariamente dulces que quedarán grabadas en su memoria afectiva para siempre.
Por otro lado, dar el pecho proporciona ácidos grasos esenciales. Estos intervienen en la producción de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. Se ha relacionado bajo nivel de estos ácidos grasos con la depresión.
Estos son sólo algunos datos que nos demuestran una vez más que la maquinaria humana está perfectamente diseñada y que lo que tendríamos que hacer es permitir, crear el espacio, para que ella misma siga su fisiología.
Aunque el padre no puede amamantar, tiene un papel fundamental en la crianza de su hij@. En primer lugar, el apoyo y ánimo a la madre que da el pecho es muy importante, pero el contacto y el afecto que el padre puede aportar al bebé/niñ@ es esencial; además, el sentirse involucrado en la crianza de su hij@ le traerá sentimientos muy placenteros.
En la próxima publicación abordaremos la importancia del tacto, tanto por parte de la madre como del padre.
No os perdáis este bonito vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=PO2bYIUxdC4
Si pudiera descargarlo!!!!, me encantaria para ponerlo en las clases de preparación a la maternidad-paternidad. ES GENIAL!!!!, si no puedo seguro que lo recomendaré. GRACIAS ANA
ResponderEliminar